UN NUEVO PUENTE

Aunque Facebook es una red de gran dinámica, para concretar un contacto hay que formar parte de ella en forma activa y no todos desean hacerlo. Un blog en cambio permite asomarse a él de inmediato, consultarlo y salir, sin ser parte de una especie de gran familia predeterminada. Por eso lo sumo a mi necesidad de comunicación, muy en especial para los oyentes de Plumas, bikinis y tango en Fm 92.7 (www.la2x4.gov.ar) que sale los domingos de 11 a 14 y mis espectadores fieles del ciclo Al cine con la UNLa que programo y presento cada jueves a las 19 en la Universidad Nacional de Lanús, 29 de setiembre 3901, Remedios de Escalada. A ellos y los demás, bienvenidos y gracias por cruzar este nuevo puente.

martes, 11 de enero de 2011

TOC TOC: LOCOS...PERO NO TANTO


El transtorno obsesivo compulsivo existe y afecta a muchísimas personas en distintos grados de incidencia, desde la manía inocente de efectuar el conteo de todo -el tiempo especialmente- hasta el antisocial síndrome de Touret que obliga a decir obscenidades mezcladas con frases convencionales. En el medio hay para elegir: obsesión de revisar mil veces si todo quedó bien cerrado antes de salir, compulsión de repetir la frase que hemos dicho, pánico hipocondríaco a las infecciones y hasta terror de pisar cualquier raya que decore el piso. El autor francés Laurent Baffie armó un mecanisimo teatral muy divertido con estos seis pacientes que coinciden en la consulta con un especialista. Con taducción de Juan Quintanilla, adaptación de Jorge Schussheim, dirección de Lia Jelín y producción conjunta argentina-mexicana, Toc Toc llegó a Buenos Aires luego de una exitosísima trayectoria internacional. El espectáculo tiene en el motor de su eficacia el freno de su limitación, no hay obra propiamente dicha si se piensa en un conflicto o una trama, lo que hay es una metralla de situaciones cómicas a cargo de los enfermos que primero se presentan y luego -ante la demora del médico- intentan ayudarse mutuamente a vencer el TOC que padecen. Como la manifestación del transtorno es grotesca de por sí, sobran chances escénicas para que esa sala de espera se convierta en un tablado de varieté. Lía Jelín sabe mucho de teatro y hace casi veinte años que estos juegos se volvieron sus preferidos. Con ingenio y mucha precisión, manejó un elenco notable que se prodiga para conseguir los dos efectos imprescindibles, el lucimiento personal y el vínculo con los demás. Mauricio Dayub "roba" bastante con su síndrome de Touret, abre el espectáculo con una catarata de insultos y lo cierra con un golpe sorpresivo del texto. María Fiorentino es la que revisa todo con angustia delirante, desde el bolso hasta la luz y el gas de su casa, pero además enriquece su manía -menos rendidora que las otras- con un misticismo barato de sacristía que le pone mucho sabor a todo lo que hace y reitera esa capacidad innata que tiene para capitalizar la más mínima chance del papel a su cargo. De gran peso es la actuación de Daniel Casablanca, el numerofílico, porque conduce la acción y brinda con justeza los pies para cada impacto de algún compañero. Melina Petriella trasmite un gran encanto en la muchachita frágil que no puede hablar sin repetir. Gimena Riestra, con poca letra, disfruta en cambio de esas veloces disparadas a lavarse las manos que tanto divierten al público. Diego Gentile es el que vive trepado a los estantes como un gato para no pisar las rayas del parquet y tiene dos o tres momentos clave. Jorgelina Vera, secretaria del doctor, apenas entra, pero se apoya en su caricatura para hacerse sentir. Una escenografía práctica y de buen gusto de Paula Sabina ambienta bien esta Toc Toc que ya obligó a agregar funciones. Y eso que recién empieza.

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